Turismo rural cumple 21 años en Chile

Un positivo balance sobre la evolución del Turismo Rural en nuestro país realizó la Asociación Chilena de Turismo Rural (Achitur A.G.), tras cumplirse 21 años de esta actividad en el territorio nacional, y destacando la existencia de importantes desafíos pendientes en el sector.

“Hace 21 años se desconocía, casi totalmente, el potencial del Turismo Rural y la actividad parecía estar reservada para la elite que poseía grandes infraestructuras. Sin embargo, el Turismo Rural está al alcance de todos. Esto es posible, en gran medida, porque hemos puesto en el centro de nuestra estrategia las experiencias que se pueden ofrecer al turista en el marco del patrimonio inmaterial de las comunidades. Es esto, y no la infraestructura, lo que realmente marca la diferencia”, explica el asesor de Achitur A.G., Luis Martínez Figueroa, organismo gremial fundado en 2004 para potenciar este sector en Chile.

Era el año 1995 cuando se dio inicio a los primeros emprendimientos de turismo rural en nuestro país. Este nuevo concepto proponía incorporar la actividad turística a las zonas rurales y promocionarla entre visitantes que valoraran la conservación de los espacios y la riqueza local de zonas poco intervenidas, teniendo en cuenta las dimensiones: natural, social, cultural y económica.

Para llegar a este punto el camino ha sido largo y no exento de dificultades. En la década de los 90 ya se observaba un aumento de actividades económicas, emprendidas de manera incipiente por pequeños agricultores. Existían, entonces, algunas experiencias en transformación agroindustrial y en la prestación de servicios turísticos, ligados con la naturaleza y la recreación. No obstante, el sector carecía de capacidades técnicas y de una visión estratégica que guiara su desarrollo.

Desde entonces, los emprendedores rurales fortalecieron año a año sus capacidades técnicas y mejoraron sus inversiones con apoyo de distintos organismos de Fomento Productivo como INDAP, SERCOTEC, FOSIS, entre otros.
Así, con una oferta turística rural más robusta y respetuosa de los impactos ambientales y sociocultural, se fue abriendo paso en estos 21 años, entre Antofagasta y Magallanes principalmente, de tal manera que los turistas pudieran “vivir una experiencia” inolvidable.

“Esta clase de turismo ha permitido un acercamiento más íntimo a las tradiciones de una comunidad, su folclore, fiestas, gastronomía y artesanías”, explica Martínez.

“El Turismo Rural es un lugar de encuentro, descubrimiento y conocimiento, de importante intercambio de información cultural. En otras palabras, es la oportunidad de entrar a un espacio de pausa, en una sociedad en que se tiende ir aplastando y borrando el concepto de compartir por el individualismo. El turismo rural en estos 21 años ha permitido el retorno a lugares alejados del ruido y el progreso. La invitación ha sido y será a compartir en territorios, pueblos y lugares con alma y espíritu”, agrega el especialista de Achitur.

Para Luis Martínez, es necesario que en Chile se tome conciencia que – como país turístico- es necesario desarrollar activamente otros destinos diferentes a los clásicos, como San Pedro de Atacama, Isla de Pascua o Torres del Paine, aprovechando para ello, su fortaleza en naturaleza y ruralidad. “Ahí está nuestra ventaja competitiva; Chile no tiene grandes monumentos, ni catedrales, ni ciudades históricas que ofrecer”, asegura.
Hoy, el Turismo Rural se enfrenta a importantes desafíos, tales como proveer de un sistema coordinado de instrumentos de fomento, que facilite el desarrollo de esta actividad en Chile, integrando los esfuerzos que hacen diversos organismos en forma independiente.

Fortalecer las sociedades locales, de tal forma de generar profesionales capacitados en turismo rural, impulsar nuevas inversiones en espacios rurales, así como su crecimiento y diversificación de la mano de la sostenibilidad, son otros de los retos de este sector turístico que llegó para quedarse.